lunes, 24 de septiembre de 2007

El bautismo

Y siguiendo el libro de Joseph Ratzinger sobre Jesucristo, se detiene en el bautismo.
Lo primero que destaca Benedicto XVI es la genealogía de Jesús, comparando las dos que nos ofrecen los evangelistas. Mateo tiene como finalidad presentar a Jesús como el heredero de la promesa hecha por Dios a Abraham y a David, por eso divide los antepasados de Jesús en tres grupos de catorce personas, es decir, 3 x 14 generaciones, que culminan en el David definitivo, Jesucristo, el Mesías.
Lucas, por su parte se remonta hasta la creación, pues después del nombre Adán añade "de Dios", de esta manera encontramos una diferencia en la intención de cada evangelista. El médico Lucas quiere mostrarnos a Jesús como el salvador de todos los hombres, mientras el fariseo Mateo nos lo presenta como el mesías de Israel.
A continuación el Papa nos presenta la datación que ofrece Lucas, es decir, "El año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, Herodes virrey de Galilea, su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás". De esta forma deja bien claro que Jesús no es un mito como lo fue Ulises o Prometeo, sino un personaje histórico que al igual que nosotros nació bajo el reinado de unos gobernantes y el pontificado de unos sacerdotes reales. Al mismo tiempo y esta es la tesis que defiende Ratzinger, en el bautismo encontramos la cruz.
Nuestro teólogo se basa en los siguientes datos: si te has detenido un momento en la datación aparecen los personajes que serán protagonistas del juicio y condena de Jesucristo, es decir, ya se anuncia a quienes van a condenarlo a muerte. Por otra parte Jesús responde en Mateo a Juan el Bautista: "esta vien que cumplamos así toda justicia", justicia en el mundo en el que vive Jesús es la respuesta del ser humano a la Torà, la Ley de Dios, es aceptar la voluntad del Padre y esto culminará en la cruz. Jesús al unirse al grupo de los pecadores que siguiendo la enseñanza de Juan, reconocen el pecado y se sumergen en las aguas del Jordán, carga con todo el pecado dle mundo, esto es lo que hará en la cruz. Y después de cargar con ellos se abren los cielos, se escucha la voz del Padre, es decir, se anuncia la resurrección de Jesús, cuando las palabras surgidas del cielo, "Este es mi Hijo amado" se hagan realidad. También el Papa hace referencia a las celebraciones de las iglesias de Oriente, las que se encuentran en Grecia, Turquia, Bulgaria, Rumanía,... separadas de la Iglesia Católica en el Cisma de Oriente. Ellos celebran la Epifanía con unos días en los que los cantos corresponden al Miércoles Santo, el Jueves Santo (4 de enero) y el Viernes y Sábado Santo (5 de Enero), mientras el 6 es la manifestación-bautismo de Jesús.
También el Papa explica la expresión del Cordero de Dios, que alude, según el teólogo protestante Joachim Jeremias al cánto del siervo de Dios, Isaías 53, 7, que como oveja callada es llevada al matadero y borra los pecados del mundo.
Finalmente se detiene en Jesús como el Hijo Amado del Padre.
Y bueno, ¿y qué? Pues no está mal leer el bautismo desde la cruz. Él toda su vida se entrego a Dios, por eso la cruz no es un apartado de su vida, sino la expresión total de una entrega total al Padre por nosotros.
Seguiremos...