domingo, 30 de marzo de 2008

10-V-01. La peregrinación a Valencia

Amigo oyente:
Las fiestas patronales de la ciudad y Reino de Valencia se acercan. El próximo domingo no pasará desapercibido, para unos porque participarán de los actos en honor a la Mare de Deu dels Dessamparats, para las Amparos por el motivo evidente, celebrarán su onomástica y recibirán la felicitación de sus familiares y amigos.
Pero habrá unas personas que lo celebraremos de manera especial, un grupo que desde hace días estamos ansiosos porque llegue la noche del sábado y comenzar la peregrinación.
Los que no hayan ido se preguntarán qué es eso de andar hacia Valencia, o, ¿por qué ir a pie cuando en veinte minutos llegas a la ciudad?
El primer motivo es el amor a la Virgen María, a esa Mare de Deu a la que todos los valencianos sentimos devoción, la madre que nos une a quienes vivimos en las riberas del Jucar, Turia y Palancia.
También los hay que van cumpliendo una promesa, aquellos que le pidieron un favor a la Virgen y ella se lo concedió y que mejor manera de pagárselo que peregrinar, tal como durante dos mil años muchos otros han recorrido los caminos en gratitud hacia Dios.
Y los hay que irán para pedirle un favor.
Muchas son las razones, también el poder bajar a pie a la ciudad, como hicieron nuestros antepasados, el marcarse el reto de caminar hasta la meta lo es.
Pero se preguntará el oyente como se pasan esas cuatro horas andando, pues la mar de bien. Comienzas saliendo del pueblo y por un día te sientes alguién especial, en nombre de Ribarroja bajas a la ciudad, es bonito ver a la gente en las aceras animándote, despidiendo la comitiva, es la primera satisfacción. Después llega la carretera, con el dispositivo montado por la Policía Local y la Guardia Civil, valga mi gratitud y homenaje a ellos que son nuestros ángeles de la guarda durante la peregrinación. Las luces de las sirenas preceden a la comitiva. Después nosotros, los carros, este año con la imagen de la Virgen y los coches protegiéndonos. Mientras se disfruta de la noche, contemplas los campos, hablas con éste y con aquel, te callas y en silencio meditas o escuchas la noche, así hasta el Collado, una parada para descansar y ver como estamos y a seguir. Y entramos en el polígono industrial de Manises, para después ya entrar en el área metropolitana de Valencia, practicamente las casas se tocan unas a otras, las luces de la ciudad. Por fin cruzamos el río, queda el peor tramo, las fuerzas merman, los pies empiezan a doler, las rodillas, los tobillos, mientras el corazón late con fuerza, hay que seguir, hay que acabar. Y llega el cauce viejo, en la comitiva hay alegría, queda el último tramo, el Miguelete se convierte en sueño, primero las torres de serranos, ahí están, por fin la calle Muro de Santa Ana. Ribarroja entra en la ciudad, este año se ha de notar, el nombre de Ribarroja ha de hacerse oirse en la ciudad, que se enteren de que estamos, con nuestras pañoletas y por que no, cantando, juntos, sin desperdigarnos, entraremos en la ciudad, llegaremos a la Pl. de la Virgen y allí, no veremos a la Virgen porque estará lleno de gente la basílica pero tendremos la satisfacción de haber culminado el trayecto, un año más lo conseguimos y para muchos ya es el cuarto. Allí nos esperarán los bares para desayunar, los que han venido en coche, las sillas, todo se convierte en gozo, somos Ribarroja la que unida a tantos pueblos, peregrina la nit de la Mare de Deu a la Basílica.
Ah y este año contaremos con Tele Ribarroja.