domingo, 30 de marzo de 2008

12-12-O1. Soñar

Amigo oyente:
Imagino que si Alejandro y Gema pudiesen resumir estos días podrían hacerlo con la siguiente expresión, ha sido un sueño. Y si tuviésemos que desearles algo, diríamos sencillamente que durante estos años que van a vivir nunca pierdan la capacidad de soñar juntos, cada día han de levantarse con la ilusión que toda persona enamorada tiene de que el sueño del amor se hace realidad.
Y esta ha sido también la idea que me ha ido por la cabeza desde comenzamos el Adviento, leyendo los textos del profeta Isaías y que he afirmado muchas veces durante estos dos domingos hasta hacerme pesado, convirtiéndolo en el lema de este mes: que no nos quiten el derecho a soñar.
Porque soñar es lo único que queda cuando en el mundo reina la injusticia o se carece de valores. En un mundo en crisis es cuando surgen los soñadores. Recordemos algunos: Isaías cuando el reino de Judá amenazaba caer, Sócrates en tiempos de los sofistas, Séneca y Jesucristo durante el Imperio Romano, Francisco en una situación dura y difícil de la Edad Media y como no Don Quijote en tiempos convulsos o Federico y Miguel Hernández durante la guerra civil sin olvidar a los cantautores como Joan Manuel Serran o Aute.
Soñar significa ver signos de esperanza más allá de lo que los demás ven. Es descubrir la presencia de la belleza en el mundo, una belleza que muchas veces se presenta en lo desagradable, el negro es bonito si se sabe ver en su contexto, en el dolor y en la noche. Soñar es creer en la fuerza del amor que va más allá de toda realidad y razón. Soñar es creer en uno mismo y en su capacidad de ser cada día mejor. Es confiar en los demás, afirmando sus cualidades y perdonando sus defectos.Amigo oyente, podemos soñar solo tenemos que hacer una cosa, creer en el presente.