lunes, 25 de febrero de 2008

El tío Benito


Después de un buen rato releyendo y colgando mis "Minutos de la Esperanza" en Radio Riba-roja, es hora de terminar. Pero... Miro y encuentro éste, dedicado a un gran hombre de Riba-roja, en cierta forma fue mi abuelo allí. Bueno, él era el abuelo de todos los acampados y es una de las personas más queridas en Riba-roja: "El tío Benito".
¿Qué decir del tío Benito? Pues que es un trabajador incansable. Cuando llegué ya era mayor y enseguida descubrí ser una "institución" en el pueblo y en la parroquia. Él era el sacristán siempre disponible, el hombre que en todos los pueblos hay decidido a ayudar al párroco. La persona que sale de la Iglesia, entra en el casal fallero, pide ayuda, nadie puede negarle ayuda al tío Benito y ale, a bajar el Cristo de los Afligidos u otra imagen.
Todos recordaban las horas dedicadas en la restauración de la fachada de la Iglesia y del Teatro Cervantes. Y jamás, se hubiera ofendido, pidió una gratificación ni siquiera en forma de homenaje. Más bien se negaba.
Para mí el tío Benito fue el hombre del campamento. Aún recuerdo el "tio Benito" de los niños después de la comida. Porque él estaba ahí, para los trabajos menos gratos, como tirar la basura, arreglar los aseos,... Y todos los niños le querían. Y siempre disponible. Te veía subir al coche, imaginaba que ibas al campamento solo, preguntaba, avisaba en casa y te acompañaba, fuese la hora que fuese. Y como no recordar aquells cafe en llet dels diumenges a les 10. Era lo mejor del domingo, con él y Rafa. Confieso que cuando llegué aquí lo echaba de menos. La misa, el cafenet y a confesar, que había misa de niños y a uno le correspondía la maravillosa labor de confesar.
Y como no recordar el último gesto. Ya me iba. Era un 15 de Octubre de 2004. Contelles, el bueno y siempre amigo, cargando en su camión de mudanzas los muebles. El tío Benito lo vio y ya te puedes imaginar. A ayudar a cargar, con sus ochenta años.
Gracías tio Benito
El TIO BENITO.

Benito Llacer es en el pueblo una institución. Nacido en el pueblo hace años, durante años ha trabajado las tierras, si bien cuenta que también bajaba a la ciudad con su carro y en los años cincuenta trabajó en la fabrica de viguetas Pacadar.Pero Benito es ante todo un hombre trabajador, una hormiguita que pocas veces se le ha visto parado. Él ha estado siempre a pie de obra, quitando los escombros del Teatro Cervantes durante el tiempo que duró la restauración, colaborando en la restauración de la fachada de la Iglesia. Y como no, en 1987 cuando la Parroquia compró unos terrenos en la Hoya de Villingordo (Siete Aguas) él se entregó de lleno en la construcción del campamento y a él ha estado entregado en cuerpo y alma. Así cuando los niños comenzaron a subir allí, el tio Benito subía con ellos, bien para el mes de campamentos bien para una convivencia. Y fue especialmente en los campamentos parroquiales donde el tio Benito se hacía querer por todos. Allí él quitaba la basura, arreglaba los desperfectos y estaba al servicio de todos, irradiando bondad.