lunes, 25 de febrero de 2008

Radio Ribarroja 14-I-01

Amigo oyente:
Comenzamos esta semana teniendo como eje la fiesta de San Antonio. Día tras día, con la constancia de los festeros y luchando contra el frío y la lluvia van llevando a la plaza la leña que arderá en la noche de san Antón, siguiendo una costumbre que hunde sus raíces en las religiones primitivas, en aquellos antepasados nuestros que vieron en el fuego una manifestación divina y adoraron a los dioses mediante él.
Y coincidiendo con la fiesta, desgraciadamente una catástrofe natural ha empañado el fin de semana. La tierra hermana nuestra, el Salvador, has sufrido un devastador terremoto, muchas son las familias que han quedado literalmente sepultadas por el barro y los escombros.
Ahora corresponde a la generosidad de los españoles la tarea de paliar el sufrimiento provocado por el fenómeno sísmico.
Y es verdad que con nuestra solidaridad no vamos a cambiar nada, la gente seguirá sufriendo y las estructuras políticas y económicas que mantienen la situación de miseria en que vive Centro América seguirán igual. ¿Entonces para que ayudar?
Cuentan que el santo de esta semana, además de ser simpático y caminar junto a un cerdito fue un hombre radical, él no se contentó con vivir y dejar vivir, sino que poseyendo riquezas las vendió todas y las repartió a los pobres. ¿Y para qué?, ¿para enriquecer a los pobres?, ¿para acabar con la pobreza?
No, dice la Biblia que pobres siempre habrán en el mundo. Compartir no es para enriquecer al otro sino a uno mismo, no es para cambiar la pobreza en riqueza sino para cambiar la pobreza del corazón propio en riqueza del propio corazón, solo quien da se enriquece así mismo.Este terromoto si de algo ha de servir ha de ser de eso, para de nuevo despertar la generosidad de un pueblo que hace suyo el sufrimiento del pueblo salvadoreño, con quien comparte unos años de historia, una lengua, una cultura y una religión. Ha de servir para ayudarnos a crecer en ese camino de la generosidad y la preocupación por el otro,.