jueves, 4 de diciembre de 2008

Cuatro Rutas por Riba-roja

Has viajado por países y ciudades, has conocido gente de otras regiones, has visitado monumentos, has navegado por cientos de lugares, has visto por televisión rincones insospechados del planeta, pero... ¿conoces tu pueblo?
En nuestro tiempo la ignorancia ya no se debe tanto a los conocimientos culturales sino a los propios, aquello de que el saber está en los libros siendo cierto no es exclusivo, la sabiduría está mas cerca de nosotros de que podemos sospechar y la belleza tampoco está, solamente, en lo que aparece en los libros, televisión o internet. Muchas veces la tenemos frente a nuestros ojos y somos incapaces de descubrirla.
En nuestro tiempo estamos perdiendo esa capacidad de admiración ante lo que forma parte de nuestro entorno, ese redescubrir cada mañana la calle y mirarla con ojos nuevos, asombrándose de la gente que pasea o asombrándonos ante un detalle o el color de una casa. Ese cambiar el coche por el paseo, deteniéndonos, levantando la cabeza, disfrutando de nuestras calles y jardines.
Valga aquí unos cuantos caminos itinerarios que pueden ser el comienzo de un largo camino sin meta, el de redescubrir el tesoro que representa Riba-roja del Turia:
1. Ruta histórica: esta ruta nos lleva en primer lugar a Valencia la Vella y el conjunto arqueológico de lo que fue un campamento militar romano, aún se escucha entre sus muros el sonido de los tambores y las trompetas, el paso de las tropas y el clamor de la batalla que tuvo lugar en sus inmediaciones entre Sertorio y Pompeyo. Y cruzamos el pueblo para llegar al barranco de Porxinos y situarnos sobre el acueducto romano, monumento emblemático de aquella Riba-rubea, mientras se oyen a los esclavos levantando las piedras, allí el tiempo se desvanece y la eternidad marca el momento en ese eterno presente de las obras que sobreviven al tiempo, los imperios y las culturas. De la Riba-roja romana pasamos a la riba-roja visigótica con el Pla de Nadal y la basílica levantada en aquel lugar. Y por historia recordamos que con la batalla de Guadalest comenzó el periodo de dominación árabe. Es el casco antiguo un ejemplo vivo de los pueblos árabes, con sus calles estrechas y angostas, los callejones, casas blancas con patios interiores, al mismo tiempo baste contemplarlo desde el río para descubrir la semejanza con los alcazares árabes o pasear por los senderos y observar sus muros que se levantan a modo de fortaleza, aprovechando el río y los barrancos. Después llegaron los cristianos y nos legaron el castillo que protegía a los primeros de los moriscos, años más tarde levantaron el monumento más emblemático de Riba-roja el templo parroquial con sus dos campanarios, de estilo neoclásico y cumpliendo las normas de la Academia, en un gran alarde de armonía y los dos últimos siglos nos legaron el Colegio de las Monjas con capilla neogótica, la cisterna, el molino, el hospital, el ayuntamiento de estilo casticista y las casas señoriales. Un buen paseo que nos lleva a nuestras raíces y a recordar la infancia paseando por el centro histórico.
2. Ruta del río y los barrancos: otra ruta bien seductora la constituye toda la red de senderos que recorre el río Turia y los barrancos de las Monjas y los Moros. Estos comienzan en el puente centenario, reconstruido con motivo de la II Ofrenda (1997), desde allí nos adentramos por los cañares, en una vegetación frondosa que nos lleva a contemplar las casas recayentes al río desde otra perspectiva, escuchar el fluir de sus aguas, el canto de los pajaros y el murmullo del viento sumergiéndose por los cañares. Otro itinerario nace en el molino y por senderos estrellos bordeamos el centro histórico, encontrándonos con la Verónica, el Santísim y el llavadero hasta llegar a la Colonia. En los barrancos nos encontramos con las cuevas, algunas de ellas restauradas otras en estado ruinoso, además de los olivos y la vegetación mediterránea.
3. El sendero ecológico: entre sus muchas riquezas que posee Riba-roja destaca la zona limítrofe con Villamarchante en lo que constituye el sendero ecológico o ruta marcada por los bosques, destacando el Corral de Barretes, el Pico del Aguila, les Rodanes, la Cova del Colom, la Montaña del Frare y un sin fin de senderos que tomando como eje la pista forestal que une el Camino de Cheste con Orquera.Los parques y jardines: los parques y jardines han sido siempre un gran acierto en cuanto han conseguido trasladar la naturaleza al interior de las ciudades y Riba-roja los tiene. Destaca el más representativo, el Maldonado con sus dos calles, lago y Parque del Tren a Vapor; la Plaza de Germanías y la de la Constitución, el Parque de la Estación que nos acogió a quienes por primera vez pisábamos el pueblo; la Plaza Miguel Hernández nos lleva a elevar la mirada hacia la cruz cuya sombra evoca a Ramón Sije y las Nanas de la Cebolla;