lunes, 1 de diciembre de 2008

Radio Ribarroja. 6-X-1999. Patrimonio ecológico de Riba-roja

Minuto para la esperanza. El patrimonio ecológico. 6/10/1999


Amigo oyente:
Casuarina, cedre, garrofera, figuera, freixe, llorer, troana, palmera, pi canari, pi blanc, pi pinyer, pitòspor, plàtan, xop, ametller, olivera, carrasca, til.ler, xiprer.
No son nombres raros que los haya encontrado en un diccionario ni son árboles lejanos a nosotros, sino más cerca de lo que creemos. Se encuentran en el mas de Valo, el barranc dels moros, la bassa de Poio, el Racó Fosc y els massos de Traver, Poio, Constancia.
Por tanto estos árboles se encuentran en nuestro término municipal, algunos de ellos centenarios, como el olivo de la Canyada dels Llobets, con sus cuatrocientos años de vida o los algarrobos del mas de Constància y la carretera de Loriguilla.
Desgraciadamente desconocemos estos árboles que constituyen verdaderos monumentos en nuestro pueblo, en una civilización cada día más urbana los niños están perdiendo el contacto con la naturaleza y cuando este ocurre es através de parques y escuelas taller. Muchas veces, incluso en los colegios se gastan cantidades considerables para que ellos puedan ver un borrico o una vaca, en excursiones y convivencias, y se ignora nuestro pueblo, ese patrimonio ecológico que posee Riba-roja en la Muntanya del Frare, les Rodanes, la Montaya de Colom, la Serretilla, els carasols, el Pic de l’Aguila y las Amoladeras, el Pla de Quart y la fertil vega del Turia con el Gallipont, la Perla de Alcedo, la Vallesa de Mandor, el Quint y el Perpiñatet.
En la escuela se enseña muchísimo y bien, pero ¿realmente enseñamos a nuestros niños lo que constituyen sus raíces y su entorno más próximo? Desde estos micrófonos, me permites Alex, propongo a nuestros abuelos, a través de esa asociación que tanto está realizando por ellos, la UDP una tarea bonita: recuperar nuestras tradiciones y nuestro patrimonio histórico y ecológico. Ellos, nuestros abuelos, que acumulan un tesoro que recibieron de sus padres, un amor profundo a la tierra y a su Riba-roja, una infancia desarrollada en estos montes, bosques y huertos, ellos a quienes les enseñaron a amar su historia y su tierra, no mediante libros sino a través de la tradición oral, no deben de dejar que se pierda lo que desgraciadamente no está en las bibliotecas sino en su interior. Sería bonito el que un grupo comenzase a trabajar esto y a través de los colegios de Riba-roja divulgar sus conocimientos, hablar a nuestros niños de cómo se jugaba antaño, las travesuras, los lugares enigmáticos y los paisajes de cuento, que hay en nuestro término municipal. De lo contrario el siglo XXI será un siglo sin raíces, donde nuestra historia se perderá. Ahí va el reto para ellos y para nuestro ayuntamiento que no debe olvidar que nuestros abuelos además de ser personas maravillosas poseen son parte y entendedme, del patrimonio cultural de Riba-roja.