lunes, 1 de diciembre de 2008

El tío Benito

El tío Benito fue durante años "el abuelo del campamento", con todo lo que representaba para el vicario, cocineros, monitores y acampados.
Después de cuatro años, es difícil olvidar a este buen hombre, cuyo recuerdo siempre permanecerá entre quienes le conocemos.
Hablar de Riba-roja es hablar de él, pues pertenece a ese grupo de hombres y mujeres que tienen todos los pueblos, las instituciones vivas.

El TIO BENITO.

Benito Llacer es en el pueblo una institución. Nacido en el pueblo hace años, durante años ha trabajado las tierras, si bien cuenta que también bajaba a la ciudad con su carro y en los años cincuenta trabajó en la fabrica de viguetas Pacadar.Pero Benito es ante todo un hombre trabajador, una hormiguita que pocas veces se le ha visto parado. Él ha estado siempre a pie de obra, quitando los escombros del Teatro Cervantes durante el tiempo que duró la restauración, colaborando en la restauración de la fachada de la Iglesia. Y como no, en 1987 cuando la Parroquia compró unos terrenos en la Hoya de Villingordo (Siete Aguas) él se entregó de lleno en la construcción del campamento y a él ha estado entregado en cuerpo y alma. Así cuando los niños comenzaron a subir allí, el tio Benito subía con ellos, bien para el mes de campamentos bien para una convivencia. Y fue especialmente en los campamentos parroquiales donde el tio Benito se hacía querer por todos. Allí él quitaba la basura, arreglaba los desperfectos y estaba al servicio de todos, irradiando bondad.