lunes, 8 de diciembre de 2008

Siete Aguas 2000: noticia

Siete Aguas 2000, los últimos campamentos del II Milenio.

Han sido veintiseis días los vividos en el Campamento Parroquial de Siete Aguas, rodeados de pinares y viñedos.
Comenzábamos el veinticinco de julio y concluíamos el diecinueve de agosto. Durante estos días muchas han sido las vivencias y los momentos, la mayoría para recordar con nostalgia en los años posteriores. Y lo más importante más de ciento cincuenta niños y adolescentes, cuyas edades oscilaban entre los nueve y los diecisiete años se han beneficiado de la labor desempeñada por unos treinta moniotores, quince cocineros y el vicario. Todo ello coordinado por el vicario parroquial, José; los tres jefes de campamento Toni (Jóvenes), Carmen María (Iniciación) y Mado (Medios y Mayores); y las responsables de cocina Consuelo (primer turno) y Luisa (segundo turno).
La jornada comenzaba a las ocho de la mañana. A esta hora los monitores se levantaban y rezaban los laudes. Media hora después correspondía el turno a los acampados, quienes al son de la canción del verano, "La Bomba" emprendían, somnolientos, la jornada con la oración e izada de bandera. A las nueve el desayuno y los servicios les esperaban, había que limpiar el campamento y dejarlo todo en orden. A las diez y media, tras la revisión de tiendas, la actividad de la mañana siempre movida, un rallye, un juego para ensuciarse, un rastreo y esta les conducía a la ducha y la piscina. Ángelus y ensayo de cantos eran el epílogo a la mañana. La comida daba paso a la tarde y tras la siesta pertinente los talleres (baile, manualidades, relajación, decoración del campamento,...) que concluían con media hora de piscina y la merienda. Después el tema en el que se analizaba mediante dinámicas las relaciones consigo mismo, con los demás, de forma especial con los padres y amigos, la naturaleza y Dios, desde los valores del Evangelio que humanizan a la persona y tras el tema la Eucaristía, eje de la jornada que daba paso al juicio del Mora Musa o Zorro y arriada de bandera. La cena inauguraba la noche con la actividad nocturna (velada, caza del oso, concursos,...) y concluía con la oración de la noche y su canción "La vela del día se apaga" y el silencio. Ahora correspondía a los monitores revisar el campamento.Y entre las muchas actividades han destacado las siguientes: la representación de la Ofrenda a la aguas del campamento y el acto de hermanamiento de éstas con el río Turia, constituyó una bonita celebración en la que los chavales de jóvenes se implicaron muchísimo; el campamento de iniciación tuvo un momento muy especial, fue el día de padres, en él se consiguió hacer una gran familia, en la que todos participaron y así subieron los papás a ver a sus hijos y a pasar una tarde con todo el personal; y en el campamento de medios-mayores destacó la marcha a fuente umbría y la última tarde, en ella se impusieron las pañoletas a aquellos chavales de medios y mayores que habían dado muestras de merecerlo y se homenajeó al Cristo de la familia Aliaga-Ferrandis que año tras año sube al campamento para acompañarnos en la capilla, por la noche las canciones y las lágrimas mostraron la gratitud de todos y lo bien que lo habían pasado tanto cocineros, monitores como acampados.