lunes, 1 de diciembre de 2008

Radio Ribarroja. 22-IX-1999. Dos minutos

Amigo oyente:
Ribarroja tiene muchos monumentos que merecen la pena visitar, desde el río con su puente y el centro histórico con su “camí de les ànimes”, su col.legi de les monjes y castell, la plaza con dos fachadas emblemáticas: la Iglesia y el ayuntamiento y la biblioteca con un buen fondo de libros y enciclopedias. Y como no, nuestro pueblo posee dos teatros, el Cervantes y el auditorio, una piscina municipal y unas instalaciones deportivas que atraen a personas de otros lugares.
Pero de todos los lugares el más conocido por las personas de fuera sea el Parque de Vapor.
Realmente el Maldonado atrae a muchas personas gracias a él, a ese original parque donde toda persona que llega queda cautivada.
Reconozco que el Parque fue uno de mis descubrimientos cuando llegué a este pueblo y aún hoy cada vez que miro las máquinas experimento la misma sensación.
En el mundo del AVE, Euromed y Alaris, las viejas locomotoras realizadas en miniatura mantienen el encanto e incluso la nostalgia de quienes en un tiempo las rechazaron por lentas e incómodas. Hoy más que nunca, constituyen en Riba-roja un descubrir otro modo de vida, cuando el tren era el medio de locomoción más veloz, el invento que paralizaba el campo a su paso, mientras los labriegos lo contemplaban. En su pequeñez nuestros trenecitos a vapor mantienen la majestuosidad de aquellas máquinas animadas por el carbón y el trabajo de los fogoneros.
Es una experiencia única, el tren que en un principio fue pensado sólo para los aficionados a estas máquinas y para los niños actualmente suben todo tipo de personas, niños y adultos y todos disfrutan. Porque realmente subir a él en regresar al pasado, al mundo de las películas y a la España de principios de siglo, oler el humo y notar como nuestra cabeza se llena de carbonilla, admirarse de la fuerza del vapor capaz de poner en movimiento una máquina.
Amigo oyente, realmente podemos considerarnos afortunados por este tren que un día nos llegó a Riba-roja, atrayendo miles de niños y visitantes a nuestro pueblo, quien sabe si conocido para muchos por el pueblo del Tren a vapor.


Amigo oyente:

El cuatro de octubre es el día del patrón de los amigos de la naturaleza, Francisco de Asís. Aquél joven rico que se desnudó ante su padre en plena plaza del pueblo, se vistió con una túnica de saco y se marchó al bosque para vivir con el hermano sol y la hermana luna, contemplando las estrellas limpias y hermosas y saciando su sed gracias a la hermana agua y cuidando a nuestra madre tierra que da frutos y flores.
Francisco inauguró una nueva visión de la naturaleza, divinizó el bosque considerándolo un lugar de encuentro con Dios, entró en armonía con los seres de la creación al considerarlos hermanos que merecían ser respetados y amados.
Aquella sensibilidad no murió con él sino que durante este milenio se ha mantenido viva y así hoy encontramos personas que sintonizan con el espíritu franciscano.
Son los que no tienen pereza de levantarse a las cinco de lamadrugada para marchar con su moto a la sierra y contemplar como lenta y silenciosamente el hermano sol va despertando y saliendo de su alcoba para recorrer el camino, contento como un héroe. Ese sol niño que se deja mirar y cuyas manos nos acarician el rostro sin herirlo, ofreciéndonos el primer calor del nuevo día.
Son esas caballeros andantes que reciben el amanecer entonando los salmos, las alabanzas que ya Francisco de Asís cantaba cada mañana, los laudes que bendicen al Creador por el alba.
Y ellos, reconozco tienen una sensibilidad especial, su persona se abre al silencio de la mañana, a la música de la naturaleza, compuesta por el canto de los pájaros, el susurro de la brisa y el murmullo del agua que corre en busca de su amado, el rio. Son capaces de pasar un rato contemplando un atardecer y realizar esfuerzos considerables subiendo por una montaña para mirar el horizonte y descubrir el cervino, el mi-di, el Monte Perdido,.... Amigo oyente, en el mundo de la técnica el montañero como Francisco de Asís sigue recordándonos que a nuestro alrededor existen tesoros incalculables que no son obra del hombre sino de la naturaleza, monumentos construidos por las manos del Creador.