lunes, 1 de diciembre de 2008

Radio Ribarroja. 24-IX-1999. Los mercedarios

Amigo oyente:
Hoy celebramos la fiesta de N.S. de la Merced, la patrona de Barcelona y también de un mundo difícil, complicado, pero ante el cual no podemos cerrar los ojos. El mundo de las prisiones, donde van aquellos que la justicia considera malhechores y pagan el mal que hicieron. Por tanto los que están privados de uno de los derechos fundamentales, la libertad. Sin embargo, a pesar de lo que han hecho siguen manteniendo una dignidad que nadie, ni ellos mismos pueden arrebatarse, la condición de personas.
Y eso es lo que ya hace años comprendió el fundador de los Mercedarios, una orden cuyo carisma fue ayudar a redimir a los cautivos. Nacida en el seno de la Corona de Aragón fue una orden protegida por nuestro Jaime I el Conquistador y los monarcas aragoneses. Así a ellos se les entregó el Puig donde levantaron el monasterio más emblemático del Reino de Valencia. Su tarea fue en un principio pagar el rescate de aquellos que caían cautivos de los moros del Magreb, e incluso cangearse por ellos a fin de que recobrasen la libertad.
Afortunadamente los tiempos han cambiado, los piratas sólo se encuentran en las bibliotecas y los cines, pero desgraciadamente siguen habiendo hombres y mujeres privados de este derecho tan hermoso, la libertad. Son los nuevos cautivos, cautivos en la cárcel y todo lo que ella arrastra: marginacinación, droga, mafias, soledad, autoencerramiento, perdida de la autoestima,...
Y en un mundo tan difícil y complejo se encuentran los frailes mercedarios, compartiendo las vivencias de los internos, ayudándoles a salir de la situación de esclavitud, ofreciéndoles amor concretizado en la escucha y la atención.
Hoy, día de la Merced las cárceles están de fiesta, por un día se verá una sonrisa en quienes lo han perdido todo y encontrarán junto a sí un sacerdote que les habla de un Dios que, mal que nos pese, ha hecho una opción por los pobres y mal que guste a algunos, como los reos, estuvo en la cárcel, fue juzgado, torturado y ajusticiado junto a dos ladrones, mientras muchos pasaban y pensaban lo que nosotros mismos pensamos: algo habrán hecho para que estén sufriendo la cruz.