viernes, 23 de noviembre de 2007

Adolfo Suarez

Amigo oyente:
Se encontraba en el hospital, su mujer estaba enferma de cancer y su hija, también enferma, trataba de salvar la vida del retoño que llevaba en su seno. Eran momentos duros y difíciles, para él y para su familia. Su amigo, por entonces presidente del gobierno, se acercó y se ofreció para todo lo que necesitase, la respuesta fue inmediata, sólo un deseo: reza a Dios por ellas.
Se llamaba Adolfo Suarez y aquel amigo, Felipe Gonzalez.
Era lógico que saliesen esas palabras de un hombre creyente convencido, un personaje que merece estar en los libros de historia como uno de los grandes estadistas que ha tenido nuestro país. Suarez fue el arquitecto de la democracia, a él le debemos una transición pacífica y sin traumas, un hombre con el que quiero concluir estos seis minutos dedicados a nuestra Constitución.
La Universidad Politécnica de Madrid quiso reconocer su labor nombrandole Doctor “Honoris Causa”, al acto asistieron personajes tan relevantes como el Nuncio de Su Santidad Mons. Lajos Kada, sus Majestades los Reyues D. Juan Carlos I y Dña. Sofía, la ministra de Eucación y Cultura Esperanza Aguirre, los dos expresidentes de Gobierno Leopoldo y Felipe, Santiago Carrillo y cerca de veinte exministros.
Y fue uno de ellos, el requenense Jaime Lamo de Espinosa quien pronunció el laudatio del nuevo doctorando, en él dibujó su retrato:
Suarez fue el hombre que buscó armonizar los intereses de una sociedad que anhelaba un nuevo sistema, el ingeniero y arquitecto de de la transición española que tras realizr su obra discretamente, casi en silencio, sale del escenario.
Y cuando abandona la Moncloa en enero de 1981 España disfruta de una Monarquía parlamentaria, cuenta con una Constitución Moderna, acudir a las urnas se ha convertido en unacto normal, el sistema de partidos está consolidado, la libertad de asociación sindical es total, se han saneado las haciendas locales, no existe ningún preso político en cárceles españoas, el camino hacia la Comunidad Europea está expédido y las autonomías comienzan su desarrollo constitucional.