viernes, 23 de noviembre de 2007

Dia 2, segunda meditación

Querido Dios:
En esta meditación se ha recordado lo que uno ha escuchado cientos de veces pero que no viene mal recordar, tu lógica no es la lógica humana. Tu grandeza radica en la debilidad, en que escoges lo débil y lo irregular para redimir lo humano. Lo hiciste con un anciano llamado Abraham y su mujer estéril, Sara para formar un gran pueblo, con un hombre tartamudo, Moisés, para liberarlo de la esclavitud y conducirlo por el desierto, con un niño para instaurar el reinado de David y lo has hecho de manera particular con aquella joven perteneciente a una olvidada aldea de cuevas y desposada con un jornalero llamada María y como no con tu hijo. Siempre buscas los últimos lugares, los excluidos, aquellos que no cuentan para nada. Y ese es el mensaje que nos dio Carlos de Foucauld, buscar el último lugar hasta que alguien le dijo que ese lugar ya estaba ocupado, el último lugar de los últimos lugares está ocupado por Jesús. Eres tú, mi buen Jesús quien en la cruz has sufrido el abandono total del Padre y de los hombres, tu sufrimiento no es duro por la cantidad sino por la calidad, es aquel que lo ha dado todo y sin embargo no recibe nada, el que amó hasta el extremo y sin embargo fue ignorado. Y ese eres tú, se puede estar en el último lugar y es gozo no porque sea el último, sino porque estás tú, porque en él te encuentro y por eso el cristiano no tiene miedo a los reveses, las incomprensiones, los fracasos, las enfemedades, a nada porque en esos momentos es cuando con más fuerza te encuentra. En la oscuridad total es cuando alcanza brillo la estrella de nuestra vida.