sábado, 17 de noviembre de 2007

El último post de los ejercicios


Y a las 12:36 posiblemente el último post que escribo aquí. La segunda meditación en la que nos ha presentado el ministerio sacerdotal, pero es aplicable a todos, sobre el trípode Palabra de Dios, sacramento y servicio. Encontramos a Cristo, como los discípulos de Emaús, en la Palabra de Dios, que es eficaz y llena mi corazón, haciénolo dócil a ella.Por eso el discípulo es el que escucha la palabra del Mestro, es el hombre y la mujer de la Palabra que tiene por antecesor al profeta, es decir, al hombre que se estremece ante la Palabra de Dios y la transmite con su palabra y vida. La Palabra es anuncio estimulador, denuncia estimulante siguiendo el modelo del encuentro de Jesús con la adúltera, es expresión del amor de Dios que manifiesta nuestras contradicciones y nos reconcilia. Por eso es importante, como veíamos el año pasado con S. Francisco, que seamos personas que mastiquemos la Palabra de Dios, sólo así seremos buenos educadores cristianos, buenos monitores, entusiasmados por un Dios que nos habla en la Biblia. El sacerdote y todo creyente es persona de la liturgia, que reconoce a Cristo en el pan y es persona de servicio, que muestra la coherencia de su vida sirviendo a los demás. Palabra escuchada, celebrada y vivida.
Y te dejo, perdona la brevedad, pero ahora ya es momento de dejar de escribir y dejar a Cristo que escriba un poco en mí, hasta las 13:15. A pasear y sentir la presencia de Cristo caminante. Son aquí las 12:42.
Si no nos vemos hasta que llegue al pueblo, tan sólo desearte que seas féliz y al final confieso que he quedado cautivado por el Cristo de la Capilla, que belleza y hermosura, parece que esté vivo, sobre todo en el silencio de las 10 de la noche, cuando la capilla sólo la ilumina un foco que dirige su resplandor al Cristo.
Au.