viernes, 23 de noviembre de 2007

Escuela del silencio

- El silencio:
. Uno se siente arrojado a él gracias a las insatisfacciones.
. Evasión de la vida, desembocadura en la vida misma.
. Irradia a los demás y ejerce una bondadosa influencia en los otros.
. En relación con la palabra:
. ella no es nada sin el silencio
. él es el lecho donde nace la palabra.
. la Alianza es entre el silencio y la Palabra.
. En la oración el hombre pone el silencio y Dios pone la Palabra.
. En la noche luce la estrella, en el silencio la Palabra.
. La Palabra desprendida del silencio es acogida en el silencio.

1. Necesidad del silencio:
- El silencio es una gran rebelión contra nuestro propio desorden.
- El silencio es respirar libremente, contactar con mi verdad interior porque todavía no sélo que soy, disfrutar de uno mismo.
- Es costoso. Lo cotidiano es el constante movimiento, gestos, ruidos,... por eso es insostenible y la tentación es llenarlo con música, un libro,... Sin embargo hay que enmudecer, una inmovilidad hasta celular, el reposo absoluto. Por eso aprovecharemos nuestro desorden y agitación para llegar al silencio. Se trata de agotar nuestra agitación, incorporando nuestro cuerpo.

2. El silencio como práctica:
- “Entonces el Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló su nariz aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo” (Gn 2, 7).
. El hombre tiene un cuerpo y recibe el espíritu.
. Nuestra arcilla está hecha para llenarla de vida, de Dios.
. El cuerpo es nuestro hogar y por tanto en la meditación es necesario atender al cuerpo buscando una postura justa.
. No favorece el silencio el moverse continuamente.
.La atención en la respiración es la atención al gesto de Dios que nos da su vida, se trata de respirar para disfrutar del don.
. En la meditación hay dos riesgos: fugarnos hacia arriba divagando y discurriendo o fugarnos hacia abajo relajándonos y evadiéndonos.

3. El silencio te lleva a tu origen:
- Dios tiene casa:
. “En la casa de mi Padre hay sitio para todos” (Jn 14, 2).
. En la casa los espacios habitables son los espacios vacíos, donde se da el encuentro.
. Una casa no se improvisa, se va decorando poco a poco y nunca se termina la decoración.
. La casa es un lugar donde uno es esperado.
. Dios está en mi casa, espera siempre en mi corazón, por eso yo soy una casa habitada por Dios. En el vacío que tanto miedo nos da se encuentra Dios.
. Para entrar en la casa hay que soltar los objetivos, los pensamientos, los deseos, las sensaciones,... todo lo que llevamos en las manos y que nos agobian para poder abrazar a Dios.
. La casa se construye para los demás, así el silencio es para los demás, por eso no los olvidamos, en el silencio están presentes aquellos a quienes amamos.
. Allí Dios nos dice: “siente la paz en tu casa. Siéntete bien en tu casa. Las puertas están abiertas para ti”, la llave para entrar en esta casa es el silencio, porque el silencio nos hace vacíos, nos hace habitables.
. Como el amado nos dice: “no corras, no vueles, no nades... Estoy contigo. En tu corazón”.
. Nosotros acogemos a Dios en nuestra casa como María, la joven que derramó todo el perfume de nardo en los pies de Cristo y la casa se llenó de suave olor. Todo nuestro perfume hemos de derramarlo en Dios para que nuestro silencio tenga olor de vida.

4. El silencio, labor artesanal:
- “Levantate y baja a la casa del alfarero y allí te hablaré” (Jr 18, 2). El alfarero:
. Trabaja con esmero y con las manos, que tienen un lenguaje de amor y de ternura, de energía y de fuerza, por eso poner las manos es poner mi persona con su capacidad afectiva y eso es lo que Dios hace.
. Cada obra es única e irrepetible, en ella deja su propia huella y la llena de detalle.
- El secreto del alfarero es que da un centro de gravedad a todo lo que hace y desde su centro nos regala su esbeltez y hermosura, desde allí la vasija se mantiene en armonía:
. El universo vive en equilibrio, gira y se mueve entorno a un centro.
. El centro no se ve, pero todo gira y se mueve gracias a él.
. Importa descubrir nuestro centro de gravedad: puede ser el trabajo o el vivir como vive la sociedad y así lo sacrificamos todo y nuestro centro no es real, porque no somos nosotros.
. El silencio posibilita que encontremos nuestro centro, por cuanto nos centra en nosotros y no en las cosas de fuera. Aquí el secreto está en no buscar nada, en no poseer y por tanto liberarnos del gran mal de nuestra sociedad. Se trata de vaciarse para poder recibir: mediante la respiración hacemos el vacío para que entre el soplo de Dios, por eso la última expiración será precisamente la inundación de otra vida.
- El silencio es un encuentro desde el vacío, porque los encuentros son posibles cuando nos desprendemos, sólo quien no lleva nada en las manos puede abrazar al amigo.

5. Silencio, lugar de oración:
- “Cuando oréis no digáis muchas palabras, porque vuestro Padre conoce vuestras necesidades” (Mt 6, 78).
- Silencios negativos:
. Silencio de angustia: no hay cercanía ni diálogo sino miedo e incomunicación.
. Silencio de culpabilidad: no hablo porque creo que me van a echar la culpa.
. Silencio de debilidad: no se que decir y me callo.
. Silencio de indiferencia: no me interesa ni me importa.
. Silencio del mal humor: estoy enfadado y guardo silencio para reprocharte algo.
. Silencio del miedo: nos alejamos del conflicto y la denuncia por miedo a represalias.
. Silencio de la envidia: no hablamos de los demás porque no reconocemos su valía.
. Silencio del orgullo: no hablamos porque consideramos que no está a nuestro nivel.
. Silencio de rencor: es un silencio dañino para la salud y muy negativo.
. Silencio del odio: es mortal.
- Silencios positivos:
. Silencio de humildad: nos importa lo que nos va a decir y callamos.
. Silencio de admiración: algo de esa persona atrae nuestra mirada.
. Silencio de asombro: ante el misterio de la vida me quedo sin palabras.
. Silencio de alegría: cuando se alcanza la cumbre de la alegría y la felicidad.
. Silencio del amor: cuando miramos a una persona con amor, se dilatan las pupilas.
6. Silencio, encuentro de amor.
- Apareció la ternura y el amor de Dios en Jesús (Tit 3, 4):
. La palabra no agotan el lenguaje del amor, necesitan del gesto, por eso Dios ha recurrido a un gesto que condensa todas las palabras de la Biblia: Jesús.
. El ser humano necesita amor desde los primeros instantes de su existencia, necesita que su capacidad de amor sea despertado con la ternura y el cariño de los padres.
- Gestos de amor de Dios:
. Si nadie te ama, mi alegría es amarte: Dios es amor y el amor goza amando, busca amar. El salmista no se cansa en cantar: ¡eterno es tu amor, eterna es tu bondad!
. Si lloras, estoy deseando consolarte: es el Dios de todo consuelo que recoge todo sollozo y todo llanto, detrás del dolor está siempre el gozo y en nuestro silencio puede haber dolor, pero siempre desembocaremos en el gozo porque el consuelo de Dios viene siempre. La noche es más oscura cuando va llegando el amanecer y nunca es eterna.
. Si eres débil, te daré mi fuerza y mi energía: detrás de la flaqueza se hace presente el poder de Dios.
. Si eres inútil, yo no puedo prescindir de ti: en nuestro mundo lo que no sirve lo tiramos y nosotros queremos ser útiles a los demás para que nos valoren, sin embargo, con Dios ocurre lo contrario, Dios ama nuestra condición limitada y no nos pide más, a la rosa no se le pide que sea otra cosa, a cada uno le pide lo suyo.
. Si estás vacío, mi llenura te colmará: nosotros queremos llenar nuestra vida y huímos del vacío, sin embargo solamente en el vacío se recibe, no tenemos que llenar a Dios sino dejarnos llenar de Dios, por eso es tan importante vaciarnos de nosotros mismos. Los apóstoles y las mujeres tuvieron que pasar por la experiencia del sepulcro vacío para reconocer al Resucitado. El bambú puede resultar flauta para que Dios pueda tocar en ella.
. Si tienes miedo, te llevo sobre mis espaldas: como en aquel cuento de la playa en que las huellas de Dios van junto al caminante y sólo aparecen unas cuando éste se halla en peligro: “¡Qué susto pasé y qué solo me dejaste!”. “Mira –le dice Jesús- las huellas que se veían en la playa, junto a la orilla no eran las tuyas sino las mías, porque en ese momento yo te cogí en brazos”. Es la imagen del buen pastor. Dios no nos deja solos en el peor momento de nuestra vida.
. Si me llamas, vengo siempre: es Dios quien constantemente nos llama, nunca se cansa.
. Si quieres caminar, iré contigo: siempre se hace presente en el camino de nuestra vida.
. Si te pierdes, no duermo hasta encontrarte: siempre vigilando.
. Si estás cansado, soy tu descanso: de la persona cansada y estresada la gente huye, no queremos ser el descanso de nadie, no me agobies, decimos y él responde: “venid a mí los que estáis cansados y yo os aliviaré”.
. Si me pides, soy don para ti: todo lo importante se nos da a cambio de nada.
. Si me necesitas, te digo: “Estoy dentro de ti”: Tagore escribe que la flor pregunta al fruto: “¿Dónde estás?”. Y él contesta: “Dentro de ti”.
. Si te resistes, no quiero que hagas nada a la fuerza: es respetuoso con nosotros y quiere que todo lo hagamos desde dentro.
. Si eres infiel, yo soy fiel: quien se pone a la sombra de Dios no tiembla.
. Si me miras, verás la verdad de tu corazón: se abren los ojos del corazón al hacer silencio y nuestra interioridad nos hará ver la verdad.
. Si estás en prisión, te voy a liberar: preso por las rutinas, costumbres, culturas, ambiciones, obsesiones,... abrirse al silencio es dejarse liberar.
. Si estás a oscuras, soy lámpara para tus ojos: el silencio es luz para nuestro caminar.
. Si te marchas, no quiero que salves las apariencias: el silencio nos pone a salvo del mundo de las caretas, las apariencias y la superficialidad, en él nos mostramos tal cual somos y eso es un gran descanso, el silencio es el arte de vivir sin apariencias.
. Si quieres ver mi rostro, mira una flor, una fuente, un niño: ir a la vida con la mirada trasparente.
. Si estás excluido, yo soy tu aliado: la vida es nuestra aliada.
. Si no tienes a nadie, me tienes a mí: la asistencia de Dios nunca se cansa.
. Si eres silencio, mi Palabra habitará en tu corazón: la Palabra emerge desde el silencio. No se trata de hacer silencio sino de ser silencio, más allá del silencio hay un mundo de amor que se nos revela.

7. El silencio para abandonar la antigua ceguera:
- “Llegaron a Betsaida y le llevaron un ciego pidiéndole que lo tocase. Cogiéndolo de la mano, lo sacó de la aldrea, le escupió en los ojos, le aplicó las manos y le preguntó: “¿Ves algo?”. Empezó a distinguir y dijo: “Veo la gente; me parecen árboles que andan”. Le aplicó las manos otra vea; el hombre vio del todo. Jesús lo mandó a casa diciéndole: “¡Ni entrar siquiera en la aldea!” (Mc 8, 22-26).
. No se puede ver un cuadro sin salirse de él, ni dar respuesta a un problema sin distanciarse. Muchas veces permanecemos ciegos porque no salimos de la aldea.
. Jesús lo toca. Tomar contacto con la naturaleza, con el mar, el amanecer, el río, la puesta del sol, la hierba,... sentir la presencia de Dios que nos lo ofrece todo.
. Jesús le invita a no volver a la aldea: no se puede uno aferrar al pasado, hay que avanzar como el agua del río, de lo contrario no llegaremos al mar de Dios, somos movimiento y no podemos buscar la seguridad de la aldea.
. Jesús toca el cuerpo: es importante cuidar el cuerpo y atender a sus necesidades para tener salud.

8. El silencio para edificar de nuevo:
- “Yo los restableceré en la tierra que habré dado a sus padres” (Jr 16, 15).
. Israel vuelve a Jerusalén y la encuentra en ruinas, arrasada y desolada.
. A veces la vuelta a casa nos puede producir una sensación parecida, encontrarnos con que nuestra persona se encuentra arruinada. Pero esa gente encuentra ánimo para volver a levantar la ciudad. Huyendo no se arreglan las cosas, hemos de volver a casa.

9. El silencio, retorno al paraíso:
- “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva” (Ap 21, 1).
- Hay que limpiar el cuerpo, soltar todo, quedarse en carne viva aunque duele, el dolor purifica y el drenaje limpia.
- Lo que importa en el silencio es lo de dentro, volver al paraíso.