martes, 20 de noviembre de 2007

palabras de un cartujo ciego

Ha pasado su vida en el anonimato de la Gran Cartuja, allí en silencio y oración. Ha quedado ciego. La película El Gran Silencio nos ofrece una breve entrevista que transcribo.
¿Por qué temer a la muerte?
Los que aman a Dios como a un Padre no deben temer a la muerte, al contrario es una gran alegría volver a encontrarse con Él, ya que Dios nos ama infinitamente. Nos ha creado desde el puro amor y cuando respondemos a ese amor, bueno, es una gran reunión. En otras palabras, uno vuelve a encontrarse a un Padre que nos ama infinitamente feliz y está feliz.
Todos tenemos pecados, pero todos los pecados desaparecen cuando amamos a Dios como un Padre.
Cuando más te acercas a Dios más feliz eres y ese es el fin de nuestra vida.
Cuando más te acercas a Dios más feliz eres y más rápido vas a Dios.
Te acercas a Dios y prácticamente no debes temer a la muerte, al contrario, es una gran alegría volver a encontrar a un Padre.
El pasado, el presente... eso es humano. En Dios no hay pasado, sólo hay presente. Y cuando Él nos ve, ve toda nuestra vida. Y por eso... como es un ser infinitamente bueno, siempre busca nuestro bien. Y todo lo que nos ocurre... no hay porque preocuparse.
Doy a menudo gracias a Dios por haberme vuelto ciego. Estoy seguro que es por el bien de mi alma que lo ha permitido.
La gente tiene miedo a la muerte y también a envejecer. También, a cosas como esas. Pero es la vida... cuando uno ama a Dios no hay porque preocuparse. Y en la práctica de nuestra vida en la cartuja y para los cristianos en general hay que amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas y al prójimo como a nosotros mismos. Si ponemos eso en práctica hay muchas cosas que no pueden arreglarse, hay muchas cosas que se resolverían de golpe si de verdad amamos al prójimo como a nosotros mismos, todas las injusticias del mundo actual desaparecerían.
Esas máquinas, no me acuerdo del nombre ahora, son... ¿cómo es?... como esa de Rusia, por ejemplo... hay una que estalló. No se que pasó, pero contaminó gran parte de Alemania. Y bueno, tenemos plantas eléctricas como esa ahora en Francia también. Uno se pregunta que pasaría en tiempos de guerra si la aviación pudiera bombardear esas plantas, eso haría un gran daño. Pero sobre todo, esas plantas destruyen el agua, destruyen a los peces que están en el agua. Hay algunos lugares... pero en la creación Dios quiso que las aguas tuvieran peces. Todas las vidas de los peces están gobernadas por Dios. ¡Cuando uno piensa en todo lo que Dios hace! Dios es todopoderoso, ¿no? Y todo lo que Él hace es para el bien no sólo de los hombres, sino de los animales, de los peces. Y eso... nuestras plantas de energía los están destruyendo.
Es especial, no es fácil cambiarlo todo, pero Dios lo puede todo. Imagina que pasaría si se eliminara la electricidad de un día para otro. ¿Qué pasaría? Hoy en día la electricidad es imprescindible en todas partes, ¿no?
Es una lástima, el mundo ha perdido el sentido de Dios. Es una lástima, porque ya no les queda razón para vivir. Si suprimimos el pensamiento de Dios, ¿para qué vivir? El día que uno se preocupa sólo de ganar dinero, eso no.
Para mí la vida es muy sencilla. Tenemos un creador, Dios, que es infinitamente bueno, infinitamente poderoso y que sólo pide que lo amemos, que nos demos cuenta de lo que hace por nosotros. Y si uno ama, bueno, todo te va bien.
Hay que partir del principio de que Dios es infinitamente bueno y de que todo lo que hace es por nuestro bien. Por eso hay que estar siempre feliz, un cristiano jamás debe estar triste, porque todo lo que ocurre lo quiere Dios y lo quiere para el bien de su alma. Eso es lo más importante, Dios es infinitamente bueno, todopoderoso y nos ayuda.
Uno sólo tiene que hacer eso y entonces será feliz.