viernes, 23 de noviembre de 2007

la escuela

Amigo oyente:
Hablemos en esta semana dedicada al maestro de su lugar de trabajo, la escuela. Ésta en cuanto edificio ha sido motivo de preocupación de la pedagogía. Así hoy vamos a ver cuales han de ser las condiciones de las instalaciones, siguiendo las instrucciones que daba un libro fechado en 1912 y que por cierto no están nada trasnochadas:
La escuela ha de ser de piedra o ladrillo, con muros fuertes y, mejor, dobles muros, si se trata de climas extremados.
No debe edificarse en sitios donde haya foco de infección: charcas, hospitales,... ni tampoco fábricas con sus ruidos que perjudiquen la educación. Conviene que estén a las afueras, pues es preferible que los niños se molesten un poco, en el paseo para ir a la escuela, que respiren durante seis horas aire corrompido.
No debe falñtar lavabos, baños, y mejor, piscinas para el aseo y ejercicio de la natacion.
La luz debe ser abundante, sin ser excesiva. Lo primero se consigue teniendo grandes ventanas y lo segundo, cuando sea muy intensa, debilitándola por medio de persianas.
Además de tener un vestíbulo, tendrá un patio cubierto para que no interrumpan sus juegos los días llouviosos.
Aprendiendo el niño con suma facilidad todo lo que aprende por el sentido de la vista, dicho está que sus pregresos serán mayores cuanto más gráfica hagamos una enseñanza.
Además, tiene gran valor porque facilita la labor del Maestro, que no ha de torutrar su inteligencia para hacer más asimilable su trabajo, y más si, como se ha dicho el niño aprende los conocimientos por el insaciable sentido.
Amigo oyente, si te fijas últimamente nuestra ignrancia nos había llevado a creernos descubridores de algo que ya estaba muy presente en la pedagogía. Quizás se recuperasemos la memoria renovaríamos la escuela.